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Era una ropa resistente aunque suficientemente elástica para permitir el duro esfuerzo físico en los trabajos del campo. Un vestuario pensado para durar muchos años mantenido con cuidado y restaurado a base de tela por donde antes cedía. Vestimenta casi revolucionaria por novedosa, como fueron los pantalones en la mujer, que las labradoras tomelloseras usaban hace casi un siglo.

Esta prenda que tanto impacto causó entonces, facilitó la decencia en ciertas flexiones necesarias para el trabajo. Son prendas que han impreso los rasgos formales del tomellosero de tal modo que ahora han quedado definitivamente ligadas a su laboriosidad.
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